Los médicos llevan más de cien años usando diapasones. El de 128 Hz lo usan con confianza desde los años 60: lo apoyan en el cuerpo para ver cómo sienten la vibración los nervios. Es decir, la ciencia de la herramienta es antigua y está más que comprobada.
La pregunta más reciente que se han hecho los investigadores es otra: ¿qué pasa si usas esa misma vibración suave a propósito, para ayudar al cuerpo y no solo para explorarlo?
La respuesta apunta siempre en la misma dirección. Estudio tras estudio, el cuerpo responde. Sube el riego sanguíneo. El tejido produce más óxido nítrico, la molécula que abre los vasos y calma la inflamación. Baja el estrés. Baja el dolor. Mejora el sueño.
Creemos que el Instrumento de Sanación Nourial 128 Hz actúa de dos formas a la vez.
Primero, en el tejido. Golpeas el diapasón y lo apoyas en el punto que duele. La vibración atraviesa la piel y llega al músculo y al hueso, donde las cremas de superficie no llegan. Ahí le dice al cuerpo que libere óxido nítrico: entra sangre y oxígeno nuevos y el dolor se asienta.
Segundo, en el sistema nervioso. Esa misma vibración alcanza el nervio vago, el interruptor principal del cuerpo para el descanso y la reparación. Cuando se activa, bajan las hormonas del estrés. El cuerpo deja de estar en guardia y empieza a recuperarse.
Los estudios están ordenados más abajo. Toca cualquier título para leerlo.